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¿Aborto legal, seguro? Una mujer fue mutilada en un hospital de Santa Fe

Actualizado: 13 de jul de 2018

Ocurrió el sábado 7 de julio, en el Hospital Iturraspe, de la capital. Las autoridades la ingresaron para una "interrupción del embarazo" aduciendo una causal de "salud". Le suministraron misoprostol para acabar con su bebé de 18 semanas, sin atender que esa droga está contraindicada para mujeres con cesáreas. El caso entrará a la Justicia por mala praxis y por fraguar los motivos de la práctica.


El aborto, legal o ilegal, mata igual. Este fue el desenlace del bebé de 18 semanas y cuatro días abortado este sábado 7 de julio en el Hospital Iturraspe, de la ciudad de Santa Fe, y pudo haber sido también el de su madre, una mujer de 28 años que, luego de verse sometida a una práctica contraindicada para su integridad física, casi pierde la vida.

El viernes 6 de julio, una mujer de 28 años, oriunda de Jujuy y radicada en la ciudad de Santa Fe, fue ingresada a la maternidad pública más grande de la región centro y norte de la provincia, derivada desde el Área de Mujer de la Municipalidad de Santa Fe, donde se sospecha que pudo haber sido inducida para practicarse un aborto.

La mujer, cuya identidad se prefiere reservar, tiene dos hijos, de año y medio y dos años y medio, y pareja estable. En el hospital, la ingresaron para una Interrupción Legal del Embarazo (ILE), aduciendo la causal "salud", sin más detalles.

Siendo que los profesionales del Hospital Iturraspe, donde se atienden cerca de 3.000 partos al año, son todos objetores de conciencia, el subdirector del nosocomio, Adrián Berdini, hizo traer a la ginecóloga Sandra Formia, que trabaja en los servicios del Hospital Eva Perón, de Granadero Baigorria (Gran Rosario), para provocarle el aborto a la joven que hoy se halla en un grave estado de salud.

Según consta en los documentos del hospital, Formia, con la asistencia de la doctora Milagros Cuenca, y le administró el sábado 7 de julio tres dosis de misoprostol a la paciente, sin atender la constancia en la historia clínica de dos cesáreas anteriores y que, por lo tanto, esta droga le estaba contraindicada.

El misoprostol, que se publicita como una pastilla inofensivaes una droga creada para atender afecciones gastroenterológicas, y no para realizar abortos. Sus efectos secundarios nocivos pueden provocar hemorragias y lesiones, como sucedió en este caso.  

Dado que el bebé se encontraba atravesado en el vientre, la inducción al aborto por misoprostol provocó un sangrado y contracciones en la zona abdominal que desembocaron, junto con los movimientos desesperados del feto y las maniobras médicas, la doble perforación del útero de la mujer.

Ante la complicación, y la presunta impericia médica, Formia y Cuenca requirieron la derivación al hospital Cullen, donde se diagnosticó la muerte de su hijo ocurrida en el tránsito al centro asistencial y una grave lesión de útero que implicaba la remoción, con una histerectomía, del útero, una trompa y un ovario. Hasta este jueves, la joven se encontraba en grave estado de salud.

La mentira del aborto: complicidades y subterfugios

El doctor Raúl Dallafontana, presidente de la Agrupación Ramón Carrillo, fue quien dio a conocer el suceso, que desembocará en una denuncia en sede judicial por mala praxis y una segunda investigación para determinar si se buscó fraguar la intervención quirúrgica para hacerla pasar por un caso de aborto no punible.

"No se entiende por qué casi en la semana 19, en un caso que no se encuadra entre los abortos no punibles, se sometió a la mujer a un aborto. Esto está pasando muy frecuentemente en Santa Fe. La paciente ahora está muy grave, lo que desmitifica el aborto seguro con pastillas", comentó Dallafontana.

"No es como como se lo vende: el misoprostol tiene sus complicaciones, ni hablar si es mal utilizado, especialmente por un efector público que tiene que dar todas las garantías", profundizó el médico, quien reiteró: "No hay jamás un aborto seguro".

El titular de la asociación médica también denunció que "existen complicidades, comandadas desde el Ministerio de Salud de la provincia, a través de un mecanismo aceitado", y añadió: "Hubo muchos casos y ninguno se encuadra en el artículo 86 del Código Penal para abortos no punibles.  Estos casos evidentemente no encuadran, y por eso usan el subterfugio de poner riesgo de vida por problemas psicológicos, cuando la ley claramente dice que debe haber riesgo de vida que no se pueda subsanar por otros medios"

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